Nueva York: El mapa de lo que está por venir
Como escribió Tom Wolfe: "Uno pertenece a Nueva York al instante; uno se siente de allí tanto a los cinco minutos como a los cinco años". Y así fue, Nueva York no solo marcó mi año, sino que trazó la ruta de los que vienen.
Lo que más me impactó de recorrer sus calles fue el contraste: ver cómo todo parece una postal estática, pero, al mismo tiempo, nada está quieto. Es una ciudad que nunca se conforma, que siempre se está reconstruyendo y buscando ser mejor. Esa energía es contagiosa.
Mis momentos favoritos fueron subir a los edificios de día para ver cómo el panorama se transforma mientras la noche va creciendo. Sentir ese frío intenso que te congela las manos, solo para valorar más el calor de un café. Caminar horas sin sentir cansancio, por estar deslumbrado por los edificios, las luces, la naturaleza.
Ese viaje fue el ensayo de algo más grande. Hoy siento que el viaje que representa este nuevo año será aún mejor, porque Nueva York me enseñó a mirar hacia adelante. Espero que este ciclo sea igual de increíble y enriquecedor, pero, sobre todo, que mantenga ese ritmo de crecimiento imparable.